LA VIRGEN MARÍA EN LA VIDA DE TERESITA
En el aspecto que podemos llamar vivencial, vivencia espiritual mariana, de Teresita la Virgen María ocupa un lugar de primer orden en la vida y en el espíritu de Santa Teresita. Casi podemos decir que Santa Teresita no se explica sin María, sobre todo a partir de la curación milagrosa, el 13 de mayo de l883, a sus diez años, con la sonrisa encantadora de María, sonrisa que le llegó tan dentro del alma, que la recordará siempre. "Tú, que viniste a sonreírme en la mañana de mi vida, ven a sonreírme ahora... Madre, ¡ha llegado la tarde!", le dice a la Virgen cuatro meses antes de morir. Con anterioridad nos da muestras de su amor a la Virgen cuando escribe, recordando momentos de cuando niña, “como era muy pequeña para ir al mes de María, me quedaba con victoria y hacía con ella mis devociones ante mi pequeño altar de María que yo adornaba a mi manera" (MA 15v). Allí rezaba el Acordaos . Santa Teresita, en los años que preceden a su entrada en el Carmelo, espe...