INTELIGENCIA EN PROFUNDIDAD DE TEXTOS BIBLICOS DE LA CARIDAD. SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS (1 de 4)


Habla de la caridad especialmente en el Manuscrito C a la Madre María de Gonzaga. Esta Inteligencia se refiere al último año de su vida.   “Este año me ha concedido la gracia de comprender lo que es la caridad. Es cierto que también antes lo comprendía, pero de manera imperfecta. No había profundizado en estas palabras de Jesús: El segundo mandamiento es semejante al primero: Amarás a tu prójimo corno ti mimo, (c X. 1 lV, p. 286)

De hecho, el 25 de diciembre de 1886 cuando recibe la gracia de su total conversión, aquella noche de luz comenzó el tercer periodo de su vida, el más hermoso de todos, el más lleno de las gracias del cielo. La obra que yo no había podido realizar en diez años, Jesús la consumó en un instante. Más misericordioso conmigo que con los apóstoles, cogió la red la echó y la sacó repleta de peces. …Hizo de mí un pescador de almas y sentí un gran deseo de trabajar por la conversión de los pecadores, deseo que no había sentido antes con tanta intensidad. Sentí, en una palabra, que entraba en mi corazón la caridad, sentí la necesidad de olvidarme de mi misma para dar gusto a los demás ¡y desde entonces fui feliz…! (MA, 45v, p. 165).

Yo me dedicaba sobre todo a amar a Dios. Y amándole comprendí que mi amor no podía expresarse tan solo con palabras, porque no todo el que me dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de Dios (Mt 22,39) Y esta voluntad Jesús la dio a conocer muchas veces, debería decir que casi en cada página de su Evangelio, pero en la última cena aquel dulce Salvador quiso darles un mandamiento nuevo. Y les dijo con inefable ternura: os doy un mandamiento nuevo que os améis unos a otros, que os améis unos a otros igual que yo os he amado. (ibidem). El amor al prójimo, corno dice santa Teresa de Jesús, debe nacer de raíz de amor Dios.

Meditando las palabras de Jesús comprendí cuán imperfecto era el amor que yo tenía a mis hermanas. Vi que no las amaba como Dios las ama. Más que de amor imperfecto hay que entenderlo de un amor perfecto relativo. No olvidemos que estamos ya al final de su vida. Se trata de una comprensión más plena del precepto del amor desde una meditación sincera del Evangelio. Ahora es cuando comprende que la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de las hermanas, en no escandalizarse de sus debilidades, en sacar edificación de los menores actos de virtud que se las ve practicar. Comprendí, sobre todo, que la caridad no ha de quedar encerrada, en el fondo del corazón. “Nadie- dice Jesús- enciende una candela para 'ponerla debajo del celemín, sino que la pone en el candelero para que alumbre a todos a los que están en casa.”(Mt 5,15).

M parce que esta candela es la caridad, la cual ha de alumbrar y alegrar no solo a los que me son más queridos, sino a todos los que están en 1a casa, sin excluir a nadie (ibidem, 12r, p. 287-88).

Y su mandamiento nuevo ya no habla de amar al prójimo corno a uno mismo sino de amarle como Él, Jesús le amó y le amará hasta la consumación de los siglos. Y corno amar al prójimo corno Jesús le ama no es posible si él mismo no ama en nosotros y él nunca manda nada imposible, tiene la certeza que es voluntad de Dios que Jesús ame en ella todos los que Él le manda amar. No solo tiene la certeza, es algo más: “Si, lo experimento, cuantas veces soy caritativa es Jesús quien obra en mí. Cuanto más unida estoy a Él, tanto más amo a mis hermanas (ibidem 12v, p. 288) “Compruebo con gozo que, amándole, se ha agrandado mi corazón y se ha hecho capaz de dar a los que ama una ternura incomprensiblemente mayor que si me hubiese concentrado en un amor egoísta e infructuoso”.

Es una constatación luminosa de la afirmación de la Santa Madre Teresa de Jesús “que según es nuestro natural si no es naciendo de raíz de amor de Dios, que no llegaremos a tener con perfección el del prójimo” (M5, c.3, n. 9).

La exposición que hace a continuación de su comprensión en profundidad es a base de experiencias y vivencias personales. Es el suyo un comentario vivo, escrito con hechos y virtudes y caridad en ejercicio. Se quita muy despacio el delantal para ir a hacer de tercera en la portería, para que la otra hermana en Liz con ella llegue antes, convencida de que también a ella le gustarla hacer de tercera. Lo hace por caridad para que los honores sean para la hermanas (Ibidem 13r, p.289).Le duele que la juzguen mal, pero en su interior se goza y alegra.

Hay en la comunidad una hermana que parece tiene el don de resultar una antipática en todo: sus maneras, sus palabras, su todo en ella me desagrada sobremanera. Como la caridad debe consistir más bien en las obras que en los sentimientos me determiné a conducirme con ella como con la persona a quien más se quiere. No me contentaba con pedir mucho por ella, que era para mí motivo de tanta lucha, sino que procuraba prestarle todos los favores posibles y cuando sentía tentación de contestarla de manera brusca me limitaba a regalarla la más encantadora de mis sonrisas y procuraba cambiar la conversación. Cuando mis combates interiores eran demasiado fuertes huía como un desertor.

Como ella ignoraba por completo lo que yo sentía hacia su persona, nunca sospechó los motivos de mi conducta, y vive convencida de que su carácter me resultaba agradable.

Un día, en la recreación, me dijo con aire muy satisfecho más o menos estas palabras: “Querría decirme, hermana Teresa del Nino Jesús, ¿qué es lo que la atrae tanto en mí? Siempre que me mira la veo sonreír” ¡Ay! Lo que me atraía era Jesús, escondido en el fondo de su alma... Jesús que hace dulce hasta lo más amargo. La sonreía porque me alegraba verla (por supuesto que no añadí que era bajo un punto espiritual (Ibidem 14r, p. 290-91).

Cundo la otra hermana empieza a echarle la culpa de la falta que habían cometido las dos, deja que siga con su perorata, que bien se parecía a las imprecaciones de Catilina contra Roma. Lo hizo también por caridad. Huye por no disculparse (Ibidem 15v, p. 291- 92),

La Madre María de Gonzaga la encargó de las novicias y las ama con un amor verdadero. Sé muy bien que a los corderitos les parezco severa. Los corderitos pueden decir lo que quieran. En el fondo saben que les amo de verdad y yo nunca imitaré al mercenario, que, al ver venir al lobo, abandona el rebano y huye. Yo estoy dispuesta a dar la vida por ellos. Pero mi afecto es tan puro, que no deseo que lo sepan. Nunca, por la gracia de Jesús he tratado de granjearme sus corazones. Siempre he tenido muy claro que mi misión consiste en llevarlos a Dios. (Ibidem 23R-23V, p. 305)

Resulta encantadora la manera de interpretar textos del evangelio, en los que Cristo nos habla de cómo debemos portarnos con nuestros hermanos y que son como una explicación y una aplicación del mandamiento nuevo: tales corno “habéis oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, rogad por los que os persiguen” (Mt 5,43-44). (ibidem 15v, p. 292), que aplica a la simpatías y antipatías que pueden surgir en los conventos; corno “da a todo el que te pide, y a quien tome lo tuyo no se lo reclames” (Lc 6,30), que se refiere a cuando nos piden los que no consideramos amigos; a cuando te piden con palabras poco delicadas y afables; a no reclamar con enfado cuando te han cogido los instrumentos del trabajo a ti encomendado sin decírtelo; pedir con humildad las cosas indispensables; corno "entrégale también el manto al que quiere ponerte pleito y quitarte la túnica (««Mt 5,40); “entregar el manto creo que quiere decir, renunciar uno a sus últimos derechos, considerarse corno la sierva y esclava de los otros (Ibidem 16v, p. 294). Y si alguno te forzara a caminar una milla anda con él dos (Mt 5,41.

Así que no basta con dar a quien me pida, debo adelantarme a sus deseos. Mostrarme muy agradecida y muy honrada de poder prestarle un servicio y si me cogen una cosa que tengo a mi uso, no he de hacer ver que lo siento sino, por el contrario, mostrarme contenta de que me hayan quitado de en medio ese estorbo (Ibdem 17r, p. 294- 95).

 

P. Román Llamas, ocd. 11 de septiembre de 2022

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