Para captar toda la intensidad y profundidad de sentido de la expresión del Apóstol, hay que tener en cuenta lo que significa en la Biblia la gloria. Gloria en la mente de los autores sagrados, de San Pablo significa la sustancia, la esencia el peso de Dios en cuanto se manifiesta hacia afuera. Y como quiera que la esencia, la sustancia de Dios es el amor, Dios es Amor, la gloria de Dios es el amor de Dios manifestado y patentizado a los hombres en Cristo Jesús, manifestación que encuentra su plenitud en su pasión y muerte –no hay mayor amor que dar la vida por los amigos- Por eso Dios Padre es glorificado en la muerte del Hijo. Lo dice el mismo Jesús: Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre… Padre, líbrame de esta hora… Padre glorifica tu nombre (Jn 12. 23.27-28) y en la oración sacerdotal dice a su Padre: Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me mandaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti con la gloria que tenía a tu lado an...
El alma, por la simplicidad de su mirada con que contempla su divino objeto. Se halla separada de todo lo que la rodea. Separada sobre todo de sí misma. Entonces ella resplandece con la ‘ciencia de la claridad de Dios’ (2Cor 4,6) de que habla el Apóstol, porque ella permite al Ser divino reflejarse en ella ‘y todos sus atributos le son comunicados’. En verdad esta alma es la alabanza de gloria de todos sus dones. Canta a través de todo y en los actos más sencillos el ‘canticum mágnum, el canticum novum’… y este cántico hace conmoverse a Dios hasta lo más profundo de su Ser” (UE 8, p.148) Una reflexión más. Una alabanza de gloria es, en fin, un ser que siempre permanece en actitud de acción de gracias. Cada uno de sus actos, de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos, de sus aspiraciones, al mismo tiempo que la arraigan más profundamente en el amor, son como un eco del Sanctus eterno” (CF 43, p.119). Vuelve sobre el mismo tema en Últimos Ejercicios y escribe: “En fin, Él quier...
El mismo San Pablo en el contexto inmediato del que ella tomó esta expresión como nombre propio suyo escribe que Dios nos ha elegido, siempre en Cristo, antes de la creación del mundo para que seamos santos e inmaculados, irreprochables ante Él por el amor (Ef 1,4) que es lo mismo que decir que nos ha creado para que seamos la alabanza de la gloria, ya que solo amando damos a Dios gloria y la manifestamos. Es la misma Isabel la que ha visto esta correlación. “Las riquezas inmensas que Dios tiene por naturaleza podemos tenerlas nosotras por la virtud de la caridad, por su inhabitación en nosotros, por nuestra morada en Él. Es también en virtud de este amor inmenso por lo que nos sentimos atraídos al fondo del santuario íntimo adonde Dios imprime en nosotros una especie de reflejo de su Majestad. Es, pues, gracias al amor y por el amor, como dice el Apóstol como podemos ser santos e inmaculados en la presencia de Dios" (Ef 1,4.) (CF 23.p.108) P. Román Llamas, ocd
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