Primeros contactos con María (3 de 3)
Vuelve a Lourdes en
1900. Escribe a su amiga María Luisa Laurel el 1 de junio de ese año: “Después
marcharemos a Lourdes, de lo que me alegro mucho. ¡Oh!, cómo voy a rezar a la
Virgen por mi querida María Luisa” (Cta 29. Y en la carta del 12 de agosto del
mismo año le escribe: “Esta carta le llegará el día de su fiesta (15 de agosto
fiesta de las Marías) y será portadora de mis mejores votos. Los depósito y
pongo en manos de María. ¿A quién podría confiárselos mejor? (Cta
30:12.8.1900). En otra del 28 de septiembre del mismo año le dice: “Hemos ido
en peregrinación a nuestra Señora de Rocamadour. ¡Ah!, qué bien se estaba allí,
querida amiga, ¿cómo me he acordado de usted y de los suyos y los he
encomendado a la Virgen Santísima” (Cta 34; cfr Cta 37)
Se organizó una
velada infantil –testifica una amiga- y la víspera de celebrarla me dice
Isabel: He pedido a la Santísima Virgen con todas las veras de mi alma, que no
permita que yo tome parte en esta reunión, si he de ofender a mi Dios con algún
movimiento de vanidad. Tengo miedo de verme aplaudida en el concierto.
Efectivamente, un fuerte dolor de oídos aquella noche le impidió asistir al
concierto (R p.46)
P.
Román Llamas, ocd
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