LAUDEM GLORIAE (19 DE 19)



Y ya próxima a la muerte dirá con más fuerza: “Me parece que conservar su fuerza para el Señor es hacer la unidad en todo su ser por el silencio interior, es juntar todas las potencias para ‘ocuparlas’ en el ‘solo ejercicio del amor’, es tener ese ’ojo simple’ que permite a la luz de Dios iluminarnos” (UE 3, p.145). Y continúa que se opone a esta actitud discutir con el propio yo, ocuparse de sus sensibilidades, guardar algo en su reino interior al dispersar sus fuerzas y su lira no vibra al unísono con el Maestro que, al tocarla, no puede sacar de ella armonías divinas. “El alma que no tiene todas sus potencias recluidas en Dios no puede ser una alabanza perfecta de gloria, porque no reina en ella la unidad” (Ibidem)

Y en unas páginas a la Madre Germana, en octubre de 1906, le dice que será alabanza de gloria si se deja amar de Jesús.  Todo el documento versa sobre: Déjate amar más que estos. Le lega su vocación aquí en la iglesia militante que ella va a cumplir en la triunfante: alabanza de gloria de la Santa Trinidad, y “Madre, dejaos amar más que estos. Es de esta manera como vuestro Maestro quiere que vos seáis alabanza de gloria. Él se alegra de construir (Col 2,7) en vos por su amor y para su gloria, y es Él solo el que quiere obrar, aunque no hayáis hecho nada para obtener esta gracia, sino lo que hace la criatura: pecados y miserias. Él os ama así, Él os ama más que a estos” (DA 5, p.179)

 

P. Román Llamas ocd

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