Modelo de vida (2 de 3)
Para Isabel María es
un resumen perfecto de lo que constituye el ideal de la vida contemplativa. La
contempla a la luz de este ideal de vida escondida, resaltando los aspectos de
interioridad. Hasta el relato de la visita a su prima Isabel, en su ponerse en
camino, señala la actitud de adoración interior del misterio escondido en su
seno, mientras se hace solidaria de su prima. “Fue en su corazón donde ella
vivió, y con tal profundidad que no la puede seguir ninguna mirada humana.
Cuando leo en el Evangelio que María corrió con toda diligencia a las montañas
de Judea (Lc 1,39) para ir a cumplir su oficio de caridad con su prima Isabel,
la veo caminar tan bella, tan serena, tan majestuosa, tan recogida dentro con
el Verbo de Dios… Como la de él, su oración fue siempre: “Ecce, ¡heme
aquí! ¿Quién? La sierva del Señor (Lc
1,38), la última de sus criaturas. Ella ¡su madre! Ella, tan verdadera en su humildad porque
siempre estuvo olvidada, ignorante, libre de sí misma. Por eso podía cantar:
“El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas; desde ahora me llamarán feliz
todas las generaciones” (Lc 1,48-49”. (UE 40)
P.
Román Llamas, ocd
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